Colección: Antifaces y mordazas
Quitar un sentido amplifica todos los demás. Es lo que hace que un antifaz, que cuesta diez euros, cambie tanto la experiencia: sin vista, el tacto se multiplica.
El antifaz es la mejor entrada al BDSM que existe. Barato, nada intimidante y con un efecto desproporcionado.
Las mordazas son otro nivel y exigen una precaución concreta: si no se puede hablar, hay que acordar una señal con la mano antes de empezar. Y nunca se deja a nadie amordazadx a solas.